En cada uno de dos y veinti tres y medio de citas
acobardados en cautiverio
toda la vida en voz de hambre
y no tiene calambres
En cada uno de los decibeles de baldosas,
donde se secan las lagrimas que dejamos de llorar.
Yo firmo, y no pasa nada.
Ni lujurias, ni boletines en las radios locales,
ni cantos revolucionarios, ni mantequilla de manĂ,
ni ridiculos en vigorosas condolencias,
son solo citas pasajeras no mas.
ya dejamos de ser convictos
no se prestan las camisas
ser inofensivo en oblivio a lo que deja de surgir en si.
Tuesday, April 29, 2008
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K.
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12:01 AM
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